El 7 de abril de 1924, Gregorio Prieto inauguraba su primera exposición individual en el Palacio de Bibliotecas y Museos de Madrid. Entre los visitantes llegó aquel día un grupo de jóvenes de la Residencia de Estudiantes. Al frente iba un poeta granadino de veinticinco años que miraba los cuadros con una intensidad fuera de lo común. Al terminar el recorrido, se acercó al pintor y le dijo: “Lo que daría yo, Gregorio, por tener un retrato hecho por ti. Con ese retrato que me hicieras, quedaríamos ambos unidos en la eternidad como Góngora y Velázquez.” [1]
Quien pronunció esas palabras era Federico García Lorca. Tenía razón.

El primer encuentro: Madrid, abril de 1924
Prieto había visto a Lorca por primera vez pocos días antes, en el Café Regina de Madrid. Había acudido a recoger un texto de Enrique Díez-Canedo para el catálogo de su exposición y encontró al poeta granadino en plena tertulia. Prieto, sumamente tímido entonces, rechazó la invitación de sentarse con ellos. En su prisa por marcharse tropezó con la mesa de una señora y salió “casi huyendo”, aunque quedó marcado por “aquella mirada profunda, inteligente y apasionada”.
El día de la inauguración llegó el encuentro definitivo. Lorca, impresionado por el lenguaje postcubista y clasicista que Prieto estaba desarrollando, quedó prendado de la obra. Esa misma tarde, el poeta invitó al pintor a su cuarto en la Residencia a tomar el té con dulces de Granada y a un concierto de piano que ofrecería esa noche.
En la habitación de Lorca, a Prieto le llamó la atención un dibujo de la Virgen de los Siete Dolores que colgaba con alfileres sobre la cabecera de la cama. Al notar el interés del pintor, Lorca lo desprendió y se lo entregó con estas palabras: “Esto lo he pintado yo, Gregorio, y para ti es, desde este momento. Estoy seguro que yo moriré mucho antes que tú y quiero que guardes este dibujo como recuerdo del día que nos conocimos.” [1]

Al atardecer, paseando por el Parque del Retiro entre estatuas y fuentes, Lorca y Prieto planearon un libro en colaboración: poemas del uno, dibujos del otro. El dibujo de la Virgen sería la prenda del compromiso. El libro nunca llegó a publicarse en vida de Lorca. Pero Prieto dedicaría el resto de su vida a cumplir aquella promesa de otra manera.
Una amistad de doce años
Desde aquel abril de 1924 hasta el verano de 1936, la amistad entre Prieto y Lorca fue constante y fecunda. El archivo de la Fundación Gregorio Prieto conserva seis cartas manuscritas autógrafas del poeta, además de una tarjeta postal firmada conjuntamente por Lorca, Vicente Aleixandre y Manuel Altolaguirre desde Madrid, enviada a Prieto cuando este estaba en la Academia de España en Roma. También se conserva una dedicatoria de Lorca a Prieto con un dibujo de dos limones y el texto “Residencia de Estudiantes, tercer pabellón, 1924”, y otra en la que el poeta escribe su adhesión al homenaje a Prieto sobre un dibujo a lápiz de colores.

En una carta desde Granada, fechada en el verano de 1924, Lorca le pide noticias de Rafael Alberti, de Daniel Vázquez Díaz y de otros amigos comunes, y añade una postdata escrita en diagonal lamentando la ausencia del pintor. Era la voz de quien ya consideraba a Prieto parte indispensable de su círculo.
En 1927 ambos colaboraron en el número extraordinario de la revista Litoral dedicado a Góngora, el acto fundacional de la Generación del 27. Lorca con poemas, Prieto con dibujos, junto a Salvador Dalí, Pablo Picasso y otros. Era la imagen más precisa de lo que los unía: la misma fuente creadora, medios distintos.
“Sabes, Gregorio, que la poesía de tu pintura y la pintura de mi poesía brotan de la misma fuente.” [2]
Federico García Lorca a Gregorio Prieto
Los retratos: el retrato de los libros de texto
Muchos españoles que estudiaron el bachillerato en los años ochenta tienen grabado en la memoria un retrato de Lorca: el del rostro moreno, la mirada intensa, algo entre apolo y duende. Lo vieron en sus libros de Literatura al estudiar la Generación del 27. Ese retrato es de Gregorio Prieto. La mayoría nunca lo supo.
Prieto realizó dos retratos fundamentales de Lorca. El primero, el único del natural, lo hizo en junio de 1936 en su estudio de la calle Goya de Madrid, pocas semanas antes de que el poeta partiera hacia Granada para no volver. Es un óleo de pincelada suelta en el que Prieto captó especialmente el tono de piel agitanado de Federico y aquella mirada que le había fascinado desde el primer encuentro en el Café Regina. Esta obra fue adquirida por Rafael Martínez Nadal y pertenece hoy a una colección privada británica.
El segundo retrato lo pintó Prieto en 1936, ya en el exilio londinense, sobre cartón. Tomó como base los rasgos del retrato anterior pero los transformó en algo distinto: un icono. Las facciones se volvieron más regulares, casi perfectas; el rostro surgía de una especie de halo que le otorgaba un carácter entre mítico y sagrado. Prieto quería dejar constancia de la “rara belleza” del poeta y convertirlo en un “nuevo Apolo”. Este fue el retrato que Lorca había profetizado en 1924 cuando dijo que quedarían “unidos en la eternidad como Góngora y Velázquez”.
La obsesión de Prieto por la figura de Lorca no se detuvo ahí. En 1964 presentó seis retratos del poeta en el Pabellón de España de la Feria Mundial de Nueva York. En su etapa de madurez incluyó el rostro de Federico en collages y “popares”, como el Homenaje a Federico (1946–1947), donde el retrato del poeta aparece en el seno de la Virgen de la Consolación rodeado de poetas ingleses.
El custodio de los dibujos
Tras el asesinato de Lorca en agosto de 1936, Prieto asumió la misión que el propio poeta le había encomendado: conservar y dar a conocer su obra plástica. “Yo sé que tú los conservarás mientras que otros los tiran”, le había dicho Lorca al regalarle sus dibujos. “Sé que cuando me muera, tú los harás famosos porque tú sabes eternizar las cosas.” [3]
Prieto cumplió esa promesa con una dedicación que no tiene equivalente en la historia del 27. Desde Londres publicó en 1939 García Lorca as a Painter, el primer estudio dedicado exclusivamente a la faceta pictórica del poeta, rescatando piezas que “a nadie interesaban y casi nadie guardaba”. [3] En 1949 publicó en Madrid Dibujos de García Lorca, con cuarenta y un originales, el mayor número reunido hasta esa fecha. El libro tuvo segunda edición en 1955 y traducción al alemán en Zúrich en 1961.
La labor editorial continuó con Lorca en color (1969), Lorca y su mundo angélico (1972) y Lorca y la Generación del 27 (1977): la bibliografía lorquiana de alguien que había estado allí, que había tomado el té con Federico en la Residencia y conocía la historia de cada dibujo desde el momento en que fue trazado. Prieto también organizó exposiciones de los dibujos de Lorca en su propio estudio de Londres en 1947, en la Feria Mundial de Nueva York en 1964 y en Roma en 1961.
En los años cincuenta, ya de regreso en España, Prieto viajó a Fuente Vaqueros, el pueblo natal de Lorca en Granada. Recorrió la casa de la calle de la Trinidad acompañado por Aurelia, prima del poeta, y dibujó lo que encontró: la habitación, los objetos, los rincones que Federico había habitado de niño. Entre esos dibujos está el del piano de la casa, una pieza de tinta sobre papel que no es solo un documento sino también un homenaje cifrado.

Los trece dibujos originales y el Espacio Generación del 27
El Museo Gregorio Prieto en Valdepeñas conserva trece dibujos originales de Federico García Lorca, todos regalados por el poeta a Prieto en vida. Entre ellos se encuentran la dedicatoria con dos limones de 1924, el dibujo Ésta es mi musa, el decorado Salón de una casa noble realizado conjuntamente por Lorca y Prieto, y la Marianita Pineda, uno de los más evocadores: un dibujo de la heroína granadina que Lorca llevaría al teatro y que entregó a Prieto como muestra de la amistad que acababa de nacer.


Junto a los dibujos, el archivo guarda las seis cartas manuscritas, la dedicatoria de 1924 y la carta de adhesión al homenaje escrita sobre un dibujo a lápiz de color. Son documentos que permiten seguir la relación entre los dos artistas casi semana a semana durante los años más intensos del 27.
Tras la reforma del Museo concluida en 2023, estos fondos se integran en el Espacio Generación del 27, una sala que amplía el marco original de la antigua Sala García Lorca para dar cabida al conjunto del movimiento. El espacio conserva, sin embargo, el espíritu de aquel primer proyecto: los dibujos originales de Lorca, los retratos que Prieto le hizo, los libros que les dedicó, los dibujos realizados durante la visita a Fuente Vaqueros y los documentos del archivo que permiten seguir la amistad casi semana a semana.
No existe en España otro espacio museístico que reúna con esta densidad la obra plástica de Lorca y el testimonio directo de quien lo conoció, lo retrató y lo custodió. Para quienes en 2027 quieran acercarse al 27 a través de sus imágenes y no solo de sus versos, el Museo Gregorio Prieto en Valdepeñas es una parada imprescindible.
Puedes leer más sobre el contexto pictórico del 27 en Los artistas plásticos de la Generación del 27: más allá de los poetas, o conocer la figura completa de Gregorio Prieto en ¿Quién fue Gregorio Prieto y por qué pertenece a la Generación del 27?
Referencias
[1] García-Luengo Manchado, Javier (2025). Gregorio Prieto. Años de formación (1915-1928). Madrid: Fundación Gregorio Prieto. ISBN 978-84-126821-2-0.
[2] García-Luengo Manchado, Javier (2016). Gregorio Prieto. Vida y obra (1897-1992). Madrid: Fundación Gregorio Prieto. ISBN 978-84-941693-3-5.
[3] Muñoz Sánchez, Oscar (coord.) (2018). Gregorio Prieto y sus libros. Madrid: Fundación Gregorio Prieto. ISBN 978-84-941693-5-9. Incluye: Prieto, Gregorio: “Historia de un libro”. Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 10 (julio-agosto 1949), pp. 19-30.
Museo Gregorio Prieto
Calle Unión, 10 · Valdepeñas, 13300 (Ciudad Real)
Teléfono: +34 926 324 965
museo@gregorioprieto.org · www.gregorioprieto.org
Horario: martes a sábado, 10–14 h y 17–20 h. Domingos y festivos, 11–14 h. Cerrado los lunes.
Entrada general: 5 € · Reducida: 2,50 € · Grupos (desde 8 personas): 3 € · Entrada + libro guía: 12 €
Todas las entradas incluyen audioguía EasyGuide en el móvil.